domingo, 22 de julio de 2012

EVANGELIZAR EL MEJOR REGALO A LA PATRIA. Pastor Francisco Aular

Sin embargo, cuando predico el evangelio, no tengo de qué enorgullecerme, ya que estoy bajo la obligación de hacerlo. ¡Ay de mí si no predico el evangelio! _1 Corintios 9:16 (NVI) “Como pastor que usted es está comisionado para decirle a nuestra madre que por el bien de ella, debe salir de esa barrio tan peligroso y venirse a vivir con uno de nosotros”…No discutí con ellos la orden, al día siguiente subí las escaleras para volver a aquella humilde casa donde vivía una mujer muy cercana a los sesenta años, ella nunca había aprendido a leer ni a escribir, pero como muchos campesinos que habían abandonado el campo, ahora vivía en los cinturones de pobreza que rodean la zona suroeste de Caracas, la capital venezolana. Había conocido a JESÚS como Salvador y Señor de su vida, y desde ese día descubrió también que proclamar el evangelio era en ella una obligación y un deleite. No le eran impedimento ni su analfabetismo, ni su posición social ni tampoco las distancias, muchas veces salió de la relativa comodidad de su casa para llevar el evangelio a otros lugares en el interior del país. Era miembro muy fiel de la iglesia más cercana de su hogar. Llegué. Nos saludamos. Nos sentamos, no desprecié el desayuno que me brindó y comimos juntos. Aproveché el momento de la sobremesa para decirle el motivo de mi visita en aquella ocasión. No me respondió, pero me hizo señales que le siguiera hacia el patio de su casa, desde allí contemplamos a lo lejos, una parte de la ciudad en el movimiento cotidiano. “¡Mire!” -me dijo-, con un tono que jamás se me olvidará, señalando alrededor, a su barrio- “¡Miles de personas, perdidas rumbo al infierno!”… -y, continuó-“Usted es un reverendo que se ha preparado para servir en otro lugar en esta ciudad”. Y me remató con estas palabras inolvidables para mí: “Yo soy responsable para llevarle el evangelio a esta gente, y si yo me voy, ¿Quién vendrá?” Me convenció. Oramos tomados de la mano, la besé y ella me echó su bendición… Baje las escaleras hacia la gran ciudad, y entre lágrimas, le dije al Señor, ¡Gracias, Señor esta es la mejor clase de evangelización que yo he recibido! Unos años después aquella buena mujer, murió. Tuve el privilegio de presidir sus honras fúnebres. Como es la costumbre en mi país, estuve toda la noche en la funeraria con sus restos, su familia humana, y familia espiritual: los hermanos y hermanas de su iglesia. Y me impactó, la solidaridad y amor de sus vecinos. Hubo tiempo para dar testimonio, uno tras otros, sentían que aquella humilde mujer había sido su madre espiritual. Sin duda, pensé, ya Dios tiene a los que seguirán llevando en mensaje, como ella se lo llevó. La iglesia, sus hijos y nietos también la alabaron. Aquella humilde evangelizadora, era Tiburcia (Tiba) Aular Reyes, mi madre. Aprendí de ella que la evangelización es el mejor regalo que nos podemos hacer a nosotros. Oración: Amantísimo Padre Celestial: Hoy vengo delante de Ti para orar con la Biblia en Manos y cito a Pablo, Tu apóstol: “Hermanos, consideren su propio llamamiento: No muchos de ustedes son sabios, según criterios meramente humanos; ni son muchos los poderosos ni muchos los de noble cuna. Pero Dios escogió lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos. También escogió Dios lo más bajo y despreciado, y lo que no es nada, para anular lo que es, a fin de que en su presencia nadie pueda jactarse” (1 Corintios 1:25-29 RV60) Oh, Señor alto, santo, manso y humilde, hazme aprender que cuando comparto Tu salvación, es el mejor regalo que me hago yo mismo al contemplar y repetir otra vez la historia: “Él levanta del polvo al pobre y saca del muladar al necesitado; los hace sentarse con príncipes, con los príncipes de su pueblo” (Salmo 113:7-8 RV60) En el nombre de JESÚS. Amén. Perla de hoy Lo único que nos llevaremos al salir de este mundo, será el regalo de la salvación que Dios, por su gracia nos ha dado, y las personas con las cuales, lo compartimos. Interacción: ¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra? ¿Existe una promesa a la cual pueda aferrarme? ¿Existe una lección por aprender? ¿Existe una bendición para disfrutar? ¿Existe un mandamiento por obedecer? ¿Existe un pecado por evitar? ¿Existe un nuevo pensamiento para llevarlo conmigo? Con la oración que el Padre le continúe bendiciendo y llenando del gozo de servirle para llevar Su Mensaje de fe, amor y esperanza al prójimo en nuestra generación. Su pastor y amigo, Francisco Aular Pastor Emmanuel Baptist Church 1520 Royal York Road, Etobicoke, ON M9P 3B5, Canada Teléfono (416) 554-0400 Correo electrónico: perlasdelalma@gmail.com Nuestro blog: http://perlistasoy.blogspot.com twitter: @perlasdelalma También estamos en Facebook, busque Perlas del Alma

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