ALGUNOS APUNTES EN TORNO A LA TRANSICIÓN POLÍTICA
D. Pino Pascucci S.
Estas notas no pretenden establecer un criterio absoluto acerca del tema, no tienen carácter predictivo y tampoco aspiran convertirse en la única mirada que el tema puede tener. Los hechos están en desarrollo, hay reflexiones y escritos varios que circulan y contribuyen a ir armando ideas que permitan comprender lo que está sucediendo, cuyas implicaciones históricas son innegables.
El momento que actualmente vive Venezuela impacta en todos los aspectos que tienen que ver con nuestra esencia como nación, con nuestra historia, con lo jurídico y con las reflexiones estrictamente políticas. Lo que estamos viviendo está en gestación, en desarrollo, por ello, aventurar una afirmación definitiva constituye un abuso, un acto poco responsable desde la exigencia analítica que amerita el momento crucial que nos marca. Este es un capítulo de nuestra historia que va a requerir mucha reflexión, abundante procura de razones, de argumentos, de difícil pero necesaria meditación desapasionada para entender este duro episodio que nos está tocando presenciar.
Si bien estamos asistiendo a un reacomodo de fuerzas en el tablero de la geopolítica mundial postguerra fría, no es menos cierto que la historia de los pueblos del mundo está llena de situaciones duras, de confrontaciones y conflictos que no terminan de convertir en realidad la esperanza de mundos mejores, de coexistencia pacífica, democrática, respetuosa de los derechos fundamentales de los seres humanos, de respeto de un “mínimo” de principios y valores, de ética necesaria a los fines de que la política se ate a esa exigencia tan anhelada por los pueblos del mundo.
Ciertamente, lo atinado o no de las conductas que se materializan desde el poder trazan el camino que se recorre y los acontecimientos que se dan; la política, siempre la política, decidiendo avances o retrocesos. En el caso venezolano esta es una reflexión que debe hacerse para tratar de acertar en el conjunto de explicaciones y de sugerencias en torno lo que estamos experimentando a partir de lo ocurrido la madrugada del tres de enero del presente año 2026.
Aclarar conceptos, explorar en las reflexiones que nos brindan los distintos episodios que la humanidad confronta, hurgar en normas jurídicas tanto nacionales como internacionales e ir dándole el adecuado lugar es lo primero que debemos hacer para evitar que el aturdimiento que provocan los hechos nos descoloquen y nos dejen sin orientación, sin brújula, sin rumbo cierto.
Confieso que comparto la mirada que tiene el abogado e historiador Rafael Simón Jiménez, personaje que, además, es conocedor del acontecer político venezolano de los últimos años. Él señala que podemos hallar respuestas en las experiencias históricas nacionales e internacionales, en el campo de la ciencia política, así como en el propio texto constitucional vigente en Venezuela, el cual -según el mismo Rafael Simón Jiménez afirma- se ha dejado de observar desde hace mucho tiempo.
En lugar de hacer lo que prescribe la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, afirma que se ha estado haciendo lo que disponga la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, alejándose así, cada día más, del propósito de: “…establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de justicia, federal y descentralizado, que consolide los valores de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de la ley para esta y las futuras generaciones..”, tal y como lo dispone el propio Preámbulo de la Constitución Nacional y como lo establece el Art.2, ejusdem, al indicar que “Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político”.
De lo antes expuesto mucho se ha dejado de practicar, en algún momento de la vida del país se produjo un descarrilamiento asombroso con consecuencias tan dolorosas que las estamos padeciendo y que podría explicar en parte la crisis por la que hemos venido transitando desde hace un buen tiempo. En mi opinión, parece que la Carta magna poco interés ha suscitado en los actores políticos de una u otra tendencia, gobernantes u opositores, instituciones del ámbito público o privado, etc
Por otra parte, tenemos una realidad en cuanto al reparto del mundo en estos tiempos: USA, Rusia y China han resuelto repartirse el mundo, se han saltado todo tipo de normas y hoy el Derecho Internacional ha sido puesto de lado. Efectivamente, en reciente entrevista Stephen Miller, subjefe de Gabinete de Política y asesor de seguridad nacional trumpista expresó que “Vivimos en un mundo en el que puedes hablar todo lo que quieras sobre sutilezas internacionales y todo lo demás, pero vivimos en un mundo, en el mundo real, que se rige por la fuerza, que se rige por el poder”. De igual modo piensan en Rusia y en China, el nuevo reparto del mundo es así: América toda para USA, Europa para Rusia y Taiwán más parte importante de Asia para China.
Ante tales hechos, el destacado columnista de The New York Times, Thomas Friedman, formula duras críticas, y en cuanto a Donald Trump en 2026 lo califica como el presidente "más anti-estadounidense" de la historia. Indica que los valores de Trump no se basan en los documentos fundacionales de EE.UU., sino en la admiración por líderes fuertes y ricos, sin importar sus acciones .
Al hacerse una revisión de los escritos, de las informaciones diversas que se publican a través de artículos, entrevistas y demás fuentes que circulan por las redes sociales, encontramos opiniones como las de Friedman, quien indica que:
Hay una Política Exterior Inconsistente: Friedman señala acciones inconsistentes en política exterior, como las intervenciones en Venezuela y comentarios sobre Groenlandia, sugiriendo que Trump inicia muchas cosas sin terminarlas.
"Si lo rompes, es tuyo": En relación con Venezuela, Friedman argumenta que tras las acciones del gobierno de Trump, la responsabilidad del futuro del país recae ahora sobre él.
Ausencia de Límites: Friedman ha expresado preocupación porque, en su segundo mandato (iniciado en 2025), no hay nadie que frene los impulsos "anti-estadounidenses" de Trump.
Influencia de Putin: Friedman ha planteado interrogantes sobre la influencia que Putin mantiene sobre Trump, una preocupación compartida por aliados europeos.
Igualmente, Marcelo Longobardi, periodista argentino de dilatada trayectoria como analista internacional, regularmente acostumbra tratar el tema referido a un "mundo sin reglas"; en tal sentido, indica que existe una “erosión del orden geopolítico basado en normas tras la posguerra”. Longobardi subraya que hay un auge de personajes que obran “unilateralmente”, generando una “creciente inestabilidad y… fragilidad de las democracias liberales” que ceden terreno ante “el avance de autoritarismos”.
A continuación se transcribe la información que contiene los pareceres del periodista Marcelo Longobardi:
Contexto de la Crítica: Sus comentarios se centran frecuentemente en la falta de liderazgo global y la ineficacia de organismos internacionales.
Enfoque en Inestabilidad: Argumenta que la competencia entre grandes potencias (especialmente EE.UU. y China) genera un entorno volátil sin normas claras.
Impacto en la Democracia: Advierte que este escenario favorece a regímenes autocráticos y debilita la seguridad global.