“El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel, a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y el día de venganza del Dios nuestro, a consolar a todos los enlutados”
Isaías 61:1-2
Señor en este tiempo, cuando solo faltan pocas horas para que finalice el año 2011, te pido y declaro sobre mi país, una visitación de tu Santo Espíritu, para que podamos perdonar a quienes nos han perseguido, ofendido o han levantado juicios sobre nosotros, y sanar nuestra mente y nuestros corazones. Perdona nuestras faltas y ayúdanos Señor a buscarte cada día más y más. Igualmente te imploro que sea tu Santo Espíritu guiándonos en cada una de las metas que nos hemos propuesto para este nuevo año, ¡gracias Señor por tus bendiciones y por tu gran misericordia!.
En Mateo tu palabra dice “que pedí y se os dará, buscad y hallareis: Enséñanos Dios mío a bajar tus diseños del cielo a la tierra, hasta que se cumpla tu palabra en Habacub “Hasta que toda la tierra sea llena del conocimiento de Dios como las aguas cubren la mar”. Dame Señor sed por tu palabra y dirige mis pasaos para andar en tu Justicia en cada acto de mi vida. Bendice a la persona que está haciendo junto a mí esta oración, bendice a su familia. Enséñanos Señor a ser tolerantes con quienes no piensen o difieran en sus ideales con nosotros
Tu palabra es fiel, poderosa y yo la creo, y te pido que hagas como lo hicistes con Cornelio cuando se relata en Hechos 10:4 El, mirándole fijamente, y atemorizado, dijo: ¿Qué es, Señor? Y le dijo: Tus oraciones y tus limosnas han subido para memoria delante de Dios”
Te pido Señor que El país entre en una absoluta paz y armonía entre todos sus habitantes, a pesar de las circunstancias que sabemos existen pero son pasajeras. Que otras naciones vengan a ver que es lo que está pasando en Venezuela. Enséñanos a cambiar realidades por verdades eternas que solo en ti podemos encontrar Y se asombren a pesar de las dificultades que anuncian a nivel mundial. Yo lo creo Señor.
Bendice a nuestros hermanos, hermanas, primos, primas, hijos, hijas, nietos y nietas, a nuestros amigos y amigas donde quiera que se encuentren. Dale Señor tu Paz.
Bendice a nuestros gobernantes en sus diferentes niveles y posiciones del País, desde el Presidente de la República, Vice-Presidente Ejecutivo, Ministros, Ministras, Gobernadores, Gobernadoras, Alcaldes y Alcaldesas y cada uno de los funcionarios de la administración Pública. Bendice a los empresarios y empresarias de nuestros país, administradores, gerentes, empleados y obreros, ministra en su corazón inteligencia y sabiduría para que ayuden y contribuyan al desarrollo de nuestro País de manera dramática. Danos señor tu Sabiduría para poder bajar esos nuevos diseños políticos, gerenciales, métodos y procedimientos diferentes que todavía no existen pero que los irá dando a cada uno según su don, especialidad y conocimiento.
¡Ten piedad Señor por nuestra iniquidad y por la multitud de nuestras rebeliones!, algunas generacionales que debemos romper, para lograr la libertad que solo Cristo nos puede dar. Gracias por tu hijo amado JESUS, quien está a la diestra de tu trono y es el Rey de Reyes y Señor de Señores.
Bendice Señor a todos los líderes Cristianos pastores, ministros y las diferentes denominaciones y red de intercesores que en esta hora también están haciendo cada uno lo mismo, orando y clamando ante tu Santo Nombre, por su familia, por su pueblo, comunidad y nación.
Igualmente tu palabra dice en Mateo 6:33 “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”
Que ocurra el Avivamiento tan esperado en nuestra amada Patria VENEZUELA, ministra cada uno de los corazones de los que habitamos y vivimos en esta hermosa tierra.
Gracias Señor por nuestros Seres queridos que ya no están con nosotros pero que guardamos un especial recuerdo por cada uno de ellos. A los que levantastes en ese amor y respeto a Tu gran amor y misericordia. Por sus oraciones que llegaron al cielo y ahora las estamos viendo materializarse en nuestras familias y seres queridos.
Señor en esta hora por el poder de tu palabra:
PROCLAMO EL AÑO 2012 DE LA BUENA VOLUNTAD DE JEHOVÁ.
DECLARO SOBRE MI PAIS UNA PODEROSA UNCION DE TU SANTO ESPÍRITU Y BENDICIONES HASTA QUE SOBRE ABUNDEN. EN EL NOMBRE DE TU HIJO AMADO JESUS. AMÉN Y AMEN.
FELIZ AÑO 2012
Mis libros en digital. Eliu Cardozo
viernes, 30 de diciembre de 2011
jueves, 22 de diciembre de 2011
¡Os ha nacido un Salvador, que es CRISTO EL SEÑOR!
“Os ha nacido en la ciudad de David un Salvador que es Cristo el Señor”
Lucas 2:11
JESUCRISTO nació en las circunstancias más precarias, pero el aire se llenó con los aleluyas de las huestes celestiales. Su alojamiento era una pesebrera, pero una estrella condujo hasta allí ilustres visitantes de lejanas tierras que iban a rendirle adoración.
Su nacimiento fue contrario a las leyes de la vida. Su muerte fue contraria a las leyes de la muerte. Su milagro inexplicable son su vida y sus enseñanzas.
No tenía campos de trigo, ni pescaderías, pero puso mesa para 5.000 y hubo pan y pescado en abundancia. No caminó por alfombras hermosas, pero caminó sobre las aguas y ellas lo sostuvieron.
Su crucifixión fue el crimen de los crímenes, pero, desde el punto de vista de Dios, no se podía pagar un precio más bajo que su infinita agonía por nuestra redención. Cuando murió, pocos hombres lo lloraron, pero un gigantesco crespón de luto fue puesto al sol. Aunque los hombres no temblaron por sus pecados, la tierra tembló bajo su carga. La naturaleza entera le honró, aunque los pecadores le rechazaron.
El pecado nunca lo alcanzó, la corrupción no podía enseñorearse de su cuerpo. La tierra, enrojecida con su sangre, no podía reclamar su cuerpo hecho polvo.
Predicó tres años el evangelio, no escribió libros, no edificó templos, no había fondos que lo respaldaran. Después de 2011 años es el personaje central de la historia humana, el tema perpetuo de toda predicación, el pivote en torno al cual giran los eventos del siglo, el Único regenerador de la especie humana.
¿Era solamente hijo de José y de María aquel que cruzó los horizontes del mundo hace casi 2011 años? ¿Era sangre humana solamente la que derramó sobre el Calvario para redención de los pecadores, y que han obrado tantas maravillas en los hombres y en las naciones a través de los siglos?
Ningún hombre que piensa puede dejar de exclamar: “Señor mío y Dios mío”
Por Keith Brooks
Manantiales en el Desierto.
Lucas 2:11
JESUCRISTO nació en las circunstancias más precarias, pero el aire se llenó con los aleluyas de las huestes celestiales. Su alojamiento era una pesebrera, pero una estrella condujo hasta allí ilustres visitantes de lejanas tierras que iban a rendirle adoración.
Su nacimiento fue contrario a las leyes de la vida. Su muerte fue contraria a las leyes de la muerte. Su milagro inexplicable son su vida y sus enseñanzas.
No tenía campos de trigo, ni pescaderías, pero puso mesa para 5.000 y hubo pan y pescado en abundancia. No caminó por alfombras hermosas, pero caminó sobre las aguas y ellas lo sostuvieron.
Su crucifixión fue el crimen de los crímenes, pero, desde el punto de vista de Dios, no se podía pagar un precio más bajo que su infinita agonía por nuestra redención. Cuando murió, pocos hombres lo lloraron, pero un gigantesco crespón de luto fue puesto al sol. Aunque los hombres no temblaron por sus pecados, la tierra tembló bajo su carga. La naturaleza entera le honró, aunque los pecadores le rechazaron.
El pecado nunca lo alcanzó, la corrupción no podía enseñorearse de su cuerpo. La tierra, enrojecida con su sangre, no podía reclamar su cuerpo hecho polvo.
Predicó tres años el evangelio, no escribió libros, no edificó templos, no había fondos que lo respaldaran. Después de 2011 años es el personaje central de la historia humana, el tema perpetuo de toda predicación, el pivote en torno al cual giran los eventos del siglo, el Único regenerador de la especie humana.
¿Era solamente hijo de José y de María aquel que cruzó los horizontes del mundo hace casi 2011 años? ¿Era sangre humana solamente la que derramó sobre el Calvario para redención de los pecadores, y que han obrado tantas maravillas en los hombres y en las naciones a través de los siglos?
Ningún hombre que piensa puede dejar de exclamar: “Señor mío y Dios mío”
Por Keith Brooks
Manantiales en el Desierto.
martes, 13 de diciembre de 2011
NAVIDAD: Y el Verbo se hizo hombre. Rev. Francisco Aular
Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan 1:14 (NVI)
“¿Cómo hago para que no muera?” Era la pregunta que estaba en mi mente cuando en una hermosa mañana de otoño, descubrí sentando en mi auto en el espejo retrovisor, el magnifico trabajo que una araña había hecho durante toda la noche, había tejido una red alrededor de todo el espejo, de tal manera que impedía que yo pudiera ver. Allí estaba la araña orgullosa de su obra. Yo no quería matarla ni destruir su excelente obra de ingeniería. En esas divagaciones que nos vienen a la mente en situaciones como aquellas, me preguntaba: ¿qué tal si le hablara le advertiría que se vaya o muere? Nada. Sólo había una manera para salvarla: volverme una araña…, y una vez realizada esa metamorfosis, le advertirla del inminente peligro en que se encontraba.
En efecto, eso es lo que Dios hizo por el ser humano, adoptó nuestro cuerpo, y habitó entre nosotros, JESÚS mismo definió el propósito de su encarnación: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y salvar lo que se había perdido”. (Lucas 19:10). De esta manera, el acontecimiento por excelencia de la Navidad es la encarnación del Verbo, de la Palabra, la humanización temporal de la Segunda Persona de la Trinidad: JESÚS. A causa nuestra, por nuestro bien, asume forma humana y hecho a semejanza de hombre entre los hombres. Toda esta humillación –no cabe otra palabra- la sufrió JESÚS, la Palabra de Dios por nosotros. Juan mismo lo pone en un versículo que es todo el evangelio en miniatura: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16 RV60). Pues bien, ¿Quién es JESÚS?: “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación, porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de él y para él.” (Colosenses 1:15-16 NVI).
Igualmente, tenemos en la Biblia dos textos que arrojan mucha luz, sobre la Encarnación de Dios en JESÚS Uno de ellos fue escrito por Juan el discípulo. Dice: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios…Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre) lleno de gracia y de verdad. (Juan 1:1,14 RV60). El segundo texto salió de la pluma del apóstol Pablo: “Cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley” (Gálatas 4:4 RV60)
No se puede decir en menos palabras en que consiste el misterio de la Encarnación. El Verbo, la Palabra de Dios, no abandona el seno del Padre, Su esencia divina lo impide, pero en el tiempo de Dios vive personalmente en el mundo. Dios se da a conocer a los seres humanos a través de la Palabra, del Verbo, Su Hijo. Y en la Palabra, en el Verbo, los seres humanos ven a Dios a lo largo de treinta y tres años. ¡JESÚS, es el Centro del Plan de Dios, en el cual todo le ha sido dado a Él como Heredero de Su casa! Y al humanarse, vivir, sufrir y morir, pagó el precio de nuestro Rescate, ahora Él es el Regalo de la Vida Eterna, que hace posible hacernos miembros de la familia de Dios: “Así que como somos sus hijos, también somos sus herederos. De hecho, somos herederos junto con Cristo de la gloria de Dios; pero si vamos a participar de su gloria, también debemos participar de su sufrimiento.” (Romanos 8:17 NTV).
Pues bien, en el relato que hice al inicio de la araña, en aquella mañana, el animalito murió con su obra porque yo no pudo hacer nada por ella; pero nosotros no tenemos que morir en nuestros pecados, porque JESÚS, vino para llevarnos a Dios, vino para darnos vida a través de Su muerte: “Cristo sufrió por nuestros pecados una sola vez y para siempre. Él nunca pecó, en cambio, murió por los pecadores para llevarlos a salvo con Dios. Sufrió la muerte física, pero volvió a la vida en el Espíritu.” (1 Pedro 3:18 NTV).
De esta manera, en aquella noche en Belén, en un humilde establo, la Segunda Persona de la Trinidad, para decirlo literalmente en griego: “Puso su tienda de campaña entre nosotros”, y así: El Verbo, la Palabra…, en Navidad: ¡se hizo hombre!
Oración:
Padre eterno:
En estos días de Navidad, no quiero perderme la celebración llena de gratitud por tu Encarnación, por poner tu tienda de campaña al lado de la nuestra. Ayúdame a predicar el verdadero significado de estos días en tu propósito eterno. En el Nombre de JESÚS, amén.
Perla de hoy:
Navidad es tiempo de renovar nuestro amor por JESÚS, y celebrarlo para siempre.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe una promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe una lección por aprender?
¿Existe una bendición para disfrutar?
¿Existe un mandamiento por obedecer?
¿Existe un pecado por evitar?
¿Existe un nuevo pensamiento para llevarlo conmigo?
“¿Cómo hago para que no muera?” Era la pregunta que estaba en mi mente cuando en una hermosa mañana de otoño, descubrí sentando en mi auto en el espejo retrovisor, el magnifico trabajo que una araña había hecho durante toda la noche, había tejido una red alrededor de todo el espejo, de tal manera que impedía que yo pudiera ver. Allí estaba la araña orgullosa de su obra. Yo no quería matarla ni destruir su excelente obra de ingeniería. En esas divagaciones que nos vienen a la mente en situaciones como aquellas, me preguntaba: ¿qué tal si le hablara le advertiría que se vaya o muere? Nada. Sólo había una manera para salvarla: volverme una araña…, y una vez realizada esa metamorfosis, le advertirla del inminente peligro en que se encontraba.
En efecto, eso es lo que Dios hizo por el ser humano, adoptó nuestro cuerpo, y habitó entre nosotros, JESÚS mismo definió el propósito de su encarnación: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y salvar lo que se había perdido”. (Lucas 19:10). De esta manera, el acontecimiento por excelencia de la Navidad es la encarnación del Verbo, de la Palabra, la humanización temporal de la Segunda Persona de la Trinidad: JESÚS. A causa nuestra, por nuestro bien, asume forma humana y hecho a semejanza de hombre entre los hombres. Toda esta humillación –no cabe otra palabra- la sufrió JESÚS, la Palabra de Dios por nosotros. Juan mismo lo pone en un versículo que es todo el evangelio en miniatura: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16 RV60). Pues bien, ¿Quién es JESÚS?: “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación, porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de él y para él.” (Colosenses 1:15-16 NVI).
Igualmente, tenemos en la Biblia dos textos que arrojan mucha luz, sobre la Encarnación de Dios en JESÚS Uno de ellos fue escrito por Juan el discípulo. Dice: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios…Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre) lleno de gracia y de verdad. (Juan 1:1,14 RV60). El segundo texto salió de la pluma del apóstol Pablo: “Cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley” (Gálatas 4:4 RV60)
No se puede decir en menos palabras en que consiste el misterio de la Encarnación. El Verbo, la Palabra de Dios, no abandona el seno del Padre, Su esencia divina lo impide, pero en el tiempo de Dios vive personalmente en el mundo. Dios se da a conocer a los seres humanos a través de la Palabra, del Verbo, Su Hijo. Y en la Palabra, en el Verbo, los seres humanos ven a Dios a lo largo de treinta y tres años. ¡JESÚS, es el Centro del Plan de Dios, en el cual todo le ha sido dado a Él como Heredero de Su casa! Y al humanarse, vivir, sufrir y morir, pagó el precio de nuestro Rescate, ahora Él es el Regalo de la Vida Eterna, que hace posible hacernos miembros de la familia de Dios: “Así que como somos sus hijos, también somos sus herederos. De hecho, somos herederos junto con Cristo de la gloria de Dios; pero si vamos a participar de su gloria, también debemos participar de su sufrimiento.” (Romanos 8:17 NTV).
Pues bien, en el relato que hice al inicio de la araña, en aquella mañana, el animalito murió con su obra porque yo no pudo hacer nada por ella; pero nosotros no tenemos que morir en nuestros pecados, porque JESÚS, vino para llevarnos a Dios, vino para darnos vida a través de Su muerte: “Cristo sufrió por nuestros pecados una sola vez y para siempre. Él nunca pecó, en cambio, murió por los pecadores para llevarlos a salvo con Dios. Sufrió la muerte física, pero volvió a la vida en el Espíritu.” (1 Pedro 3:18 NTV).
De esta manera, en aquella noche en Belén, en un humilde establo, la Segunda Persona de la Trinidad, para decirlo literalmente en griego: “Puso su tienda de campaña entre nosotros”, y así: El Verbo, la Palabra…, en Navidad: ¡se hizo hombre!
Oración:
Padre eterno:
En estos días de Navidad, no quiero perderme la celebración llena de gratitud por tu Encarnación, por poner tu tienda de campaña al lado de la nuestra. Ayúdame a predicar el verdadero significado de estos días en tu propósito eterno. En el Nombre de JESÚS, amén.
Perla de hoy:
Navidad es tiempo de renovar nuestro amor por JESÚS, y celebrarlo para siempre.
Interacción:
¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?
¿Existe una promesa a la cual pueda aferrarme?
¿Existe una lección por aprender?
¿Existe una bendición para disfrutar?
¿Existe un mandamiento por obedecer?
¿Existe un pecado por evitar?
¿Existe un nuevo pensamiento para llevarlo conmigo?
viernes, 25 de noviembre de 2011
LA INIQUIDAD. Tomado del Libro de Ana Méndez www.voiceofthelight.com
Etimológicamente esta palabra quiere decir “lo torcido”.
De hecho es lo que se tuerce del camino recto y perfecto de Dios.
El origen de la iniquidad se encuentra en la caída de Luzbel. Surge en el momento en que el arcángel lleno de belleza y perfección da cabida a un pensamiento que se desalinea de Dios. Y empieza a creer en algo diferente y opuesto a la justicia divina.
Ahora bien de la misma manera en que la fe es “La sustancia de lo que se cree”, es decir, el poder que activa el mundo invisible de los cielos, este pensamiento torcido dentro del corazón del Arcángel también produce una sustancia espiritual, que origina la maldad.(p.13) “perfecto eras en todos tus caminos desde el día en que fuístes creado, hasta que se halló en ti maldad”
Y luego dice: “Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario” Ezequiel 28:15-18.
La maldad es la semilla diabólica que origina todo mal. Se transmite al hombre desde su nacimiento y se impregna en el corazón con pensamientos e intenciones opuestas a la justicia, a la verdad, al amor y a todo lo que es de Dios.
La iniquidad es la suma de todos estos pensamientos torcidos, o la suma maldad del hombre.
La iniquidad se impregna en el espíritu del ser humano en el instante de la concepción del embrión. Es en este momento que toda información, o herencia espiritual de maldad es establecida.
La iniquidad es lo que la biblia llama el cuerpo de pecado. Al avanzar en estas líneas veremos cómo la iniquidad forma parte del cuerpo espiritual dentro del hombre y como afecta su comportamiento, la estructura de sus pensamientos y aún el estado de salud del cuerpo físico.
El cuerpo de pecado se origina en el espíritu e invade el alma y el cuerpo como un lodo que lo ensucia todo.
Es a través de la iniquidad que el maligno permea el corazón del hombre, para poner en él todo tipo de deseo perversos y pecaminosos. A esto se le llama concupiscencia. “…porque yo soy Jehová tu Dios, que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen……” Éxodo 20:5.
Dios no esta visitando el pecado, sino la iniquidad. El pecado es tan solo
el fruto de la iniquidad, es la parte superficial y visible de algo que está profundamente arraigado en el ser humano.
El pecado son las ramas, lo exterior de un gran árbol que viene creciendo y robusteciéndose de generación en generación.
La iniquidad es la verdadera raíz de donde surge el mal en nosotros y es ahí donde debemos echar el hacha.
La gran mayoría de los creyentes confiesan sus pecados a Dios, pero jamás le han pedido que borre sus iniquidades.
Por esta causa siguen padeciendo la consecuencia de terribles maldiciones, o de enfermedades familiares incurables, destrucción familiar, divorcios, accidentes y tragedias que jo deberían ocurrir estando bajo la protección de un Dios todopoderoso.
Es lo que dice e Isaías 53:4, 5, 10 y 11 “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores…..” “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestras iniquidades, el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros sanados”
Una gran parte del Cuerpo de Cristo se limita a recibir la salvación de sus pecados, pero viven vidas llenas de enfermedades, de dolores emocionales y físicos. Están atrapados en cárceles del alma y del espíritu, y sobre todo, sufriendo el continuo padecimiento de llevar a cuestas su iniquidad.
Jesús hizo una obra completa para que viviéramos una vida de plenitud con él.
Sin embargo, si no entendemos cómo estamos conformados, espiritual, anímica y corporalmente y cómo la victoria de la cruz se aplica a cada una de estas áreas; nunca veremos su total triunfo en nuestras vidas.
En ocasiones el creyente busca seguir a Dios con todo su corazón, pero hay un estorbo del cual es consciente y no sabe como luchar en contra de él.
El rey David reconoce esta situación que lo arrastra al mal luego de hacer el adulterio con Betsabet. El tiene un claro entendimiento de lo que le ha sucedido y en su oración se dirige a la raíz del problema.
Vemos como la luz del Altísimo le permite ver nítidamente la diferencia entre iniquidad, rebelión y pecado.
Él entiende que la razón de su forma pecaminosa de actuar es mucho más profunda que el simple pecado cometido, y escribe: “Ten piedad de mí oh Dios, conforme a tu misericordia borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi iniquidad, y límpiame de mi pecado”.
“Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio. He aquí en iniquidad he sido formado y en pecado me concibió mi madre. He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría”. Salmo 51:1-6.
Así pues, vemos cómo la iniquidad es implantada desde el nacimiento y si no es purgada de nuestro ser, alimentará continuamente la vida de la carne enemistándola así con Dios e invadiéndonos de muerte.
Las dos simientes están en continuo conflicto hasta que una de las dos muera.
Las consecuencias de que la iniquidad no sea desarraigada por completo trae más conflictos que una lucha interna.
Caminar en el Espíritu tiene que ver con desarrollar cada área de nuestro ser Espiritual.
Es un caminar sobrenatural y totalmente guiado por el Espíritu de Dios, es la manifestación visible de Cristo en nosotros y la total destrucción del cuerpo de pecado que ya sabemos se llama la iniquidad.
NO ES LA VOLUNTAD DEL HOMBRE LA QUE DESTRUYE LAS OBRAS DE LA CARNE SINO EL ESPÍRITU DE DIOS.
¡QUE DIOS LE BENDIGA GRANDEMENTE!
De hecho es lo que se tuerce del camino recto y perfecto de Dios.
El origen de la iniquidad se encuentra en la caída de Luzbel. Surge en el momento en que el arcángel lleno de belleza y perfección da cabida a un pensamiento que se desalinea de Dios. Y empieza a creer en algo diferente y opuesto a la justicia divina.
Ahora bien de la misma manera en que la fe es “La sustancia de lo que se cree”, es decir, el poder que activa el mundo invisible de los cielos, este pensamiento torcido dentro del corazón del Arcángel también produce una sustancia espiritual, que origina la maldad.(p.13) “perfecto eras en todos tus caminos desde el día en que fuístes creado, hasta que se halló en ti maldad”
Y luego dice: “Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario” Ezequiel 28:15-18.
La maldad es la semilla diabólica que origina todo mal. Se transmite al hombre desde su nacimiento y se impregna en el corazón con pensamientos e intenciones opuestas a la justicia, a la verdad, al amor y a todo lo que es de Dios.
La iniquidad es la suma de todos estos pensamientos torcidos, o la suma maldad del hombre.
La iniquidad se impregna en el espíritu del ser humano en el instante de la concepción del embrión. Es en este momento que toda información, o herencia espiritual de maldad es establecida.
La iniquidad es lo que la biblia llama el cuerpo de pecado. Al avanzar en estas líneas veremos cómo la iniquidad forma parte del cuerpo espiritual dentro del hombre y como afecta su comportamiento, la estructura de sus pensamientos y aún el estado de salud del cuerpo físico.
El cuerpo de pecado se origina en el espíritu e invade el alma y el cuerpo como un lodo que lo ensucia todo.
Es a través de la iniquidad que el maligno permea el corazón del hombre, para poner en él todo tipo de deseo perversos y pecaminosos. A esto se le llama concupiscencia. “…porque yo soy Jehová tu Dios, que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen……” Éxodo 20:5.
Dios no esta visitando el pecado, sino la iniquidad. El pecado es tan solo
el fruto de la iniquidad, es la parte superficial y visible de algo que está profundamente arraigado en el ser humano.
El pecado son las ramas, lo exterior de un gran árbol que viene creciendo y robusteciéndose de generación en generación.
La iniquidad es la verdadera raíz de donde surge el mal en nosotros y es ahí donde debemos echar el hacha.
La gran mayoría de los creyentes confiesan sus pecados a Dios, pero jamás le han pedido que borre sus iniquidades.
Por esta causa siguen padeciendo la consecuencia de terribles maldiciones, o de enfermedades familiares incurables, destrucción familiar, divorcios, accidentes y tragedias que jo deberían ocurrir estando bajo la protección de un Dios todopoderoso.
Es lo que dice e Isaías 53:4, 5, 10 y 11 “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores…..” “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestras iniquidades, el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros sanados”
Una gran parte del Cuerpo de Cristo se limita a recibir la salvación de sus pecados, pero viven vidas llenas de enfermedades, de dolores emocionales y físicos. Están atrapados en cárceles del alma y del espíritu, y sobre todo, sufriendo el continuo padecimiento de llevar a cuestas su iniquidad.
Jesús hizo una obra completa para que viviéramos una vida de plenitud con él.
Sin embargo, si no entendemos cómo estamos conformados, espiritual, anímica y corporalmente y cómo la victoria de la cruz se aplica a cada una de estas áreas; nunca veremos su total triunfo en nuestras vidas.
En ocasiones el creyente busca seguir a Dios con todo su corazón, pero hay un estorbo del cual es consciente y no sabe como luchar en contra de él.
El rey David reconoce esta situación que lo arrastra al mal luego de hacer el adulterio con Betsabet. El tiene un claro entendimiento de lo que le ha sucedido y en su oración se dirige a la raíz del problema.
Vemos como la luz del Altísimo le permite ver nítidamente la diferencia entre iniquidad, rebelión y pecado.
Él entiende que la razón de su forma pecaminosa de actuar es mucho más profunda que el simple pecado cometido, y escribe: “Ten piedad de mí oh Dios, conforme a tu misericordia borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi iniquidad, y límpiame de mi pecado”.
“Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio. He aquí en iniquidad he sido formado y en pecado me concibió mi madre. He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría”. Salmo 51:1-6.
Así pues, vemos cómo la iniquidad es implantada desde el nacimiento y si no es purgada de nuestro ser, alimentará continuamente la vida de la carne enemistándola así con Dios e invadiéndonos de muerte.
Las dos simientes están en continuo conflicto hasta que una de las dos muera.
Las consecuencias de que la iniquidad no sea desarraigada por completo trae más conflictos que una lucha interna.
Caminar en el Espíritu tiene que ver con desarrollar cada área de nuestro ser Espiritual.
Es un caminar sobrenatural y totalmente guiado por el Espíritu de Dios, es la manifestación visible de Cristo en nosotros y la total destrucción del cuerpo de pecado que ya sabemos se llama la iniquidad.
NO ES LA VOLUNTAD DEL HOMBRE LA QUE DESTRUYE LAS OBRAS DE LA CARNE SINO EL ESPÍRITU DE DIOS.
¡QUE DIOS LE BENDIGA GRANDEMENTE!
sábado, 12 de noviembre de 2011
Gracias a Dios por mis 52 añitos!!!!
Estaba recordando y dándole gracias a Dios de haber venido a esta tierra hace ya cincuenta y dos(52)años, y me pregunté ¿Como agradecer a Dios tantas cosas? Y viendo algunas manifestaciones de felicitaciones y aprecio sincero y fraternal llegó el salmo 136.
A continuación le transcribo el SALMO 136:
"Alabad a Jehová, porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia.
Alabad al Dios de los dioses, porque para siempre es su misericordia.
Alabad al Señor de los señores, porque para siempre es su misericordia.
Al único que hace grandes maravillas,
Porque para siempre es su misericordia.
Al que hizo los cielos con entendimiento, Porque para siempre es su misericordia.
Al que extendió la tierra sobre las aguas, Porque para siempre es su misericordia.
Al que hizo las grades lumbreras, Porque para siempre es su misericordia.
El sol para que señorease en el día, Porque para siempre es su misericordia.
La luna y las estrellas para que señoreasen en la noche, Porque para siempre es su misericordia.
Al que hirió a Egipto en sus primogénitos, Porque para siempre es su misericordia.
Al que sacó a Israel en medio de ellos, Porque para siempre es su misericordia.
Con mano fuerte y brazo extendido, Porque para siempre es su misericordia.
Al que dividió el mar Rojo en partes, Porque para siempre es su misericordia;
E hizo pasar a Israel por en medio de él, Porque para simpre es su misericordia:
Y arrojó a Faraón y a su ejercito en el Mar Rojo, Porque para siempre es su misericordia.
Al que pastoreó a su pueblo por el desierto, Porque para siempre es su misericordia.
Al que hirió a grandes reyes, Porque para siempre es su misericordia;
Y mató reyes poderosos, Porque para siempre es su misericordia;
A Sehón rey amorreo, Porque para siempre es su misericordia;
Y a Og rey de Basán, Porque para siempre es su misericordia;
Y dio la tierra de ellos en heredad, Porque para siempre es su misericordia;
En heredad a Israel su siervo, Porque para siempre es su misericordia.
El es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, Porque para siempre es su misericordia;
Y nos rescató de nuestros enemigos, Porque para siempre es su misericordia.
El da alimento a todo ser viviente, Porque para siempre es su misericordia.
Alabad al Dios de los cielos, Porque para siempre es su misericordia."
El es el mi Dios eterno, en quien he puesto toda mi confianza y mi refugio y pronto auxilio. El es misericordioso con sus hijos, pero tambíen es fuego consumidor para sus enemigos.
¡Gracias Señor! por darme la oportunidad de poder expresar mi gratitud. Amén y amén.
A continuación le transcribo el SALMO 136:
"Alabad a Jehová, porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia.
Alabad al Dios de los dioses, porque para siempre es su misericordia.
Alabad al Señor de los señores, porque para siempre es su misericordia.
Al único que hace grandes maravillas,
Porque para siempre es su misericordia.
Al que hizo los cielos con entendimiento, Porque para siempre es su misericordia.
Al que extendió la tierra sobre las aguas, Porque para siempre es su misericordia.
Al que hizo las grades lumbreras, Porque para siempre es su misericordia.
El sol para que señorease en el día, Porque para siempre es su misericordia.
La luna y las estrellas para que señoreasen en la noche, Porque para siempre es su misericordia.
Al que hirió a Egipto en sus primogénitos, Porque para siempre es su misericordia.
Al que sacó a Israel en medio de ellos, Porque para siempre es su misericordia.
Con mano fuerte y brazo extendido, Porque para siempre es su misericordia.
Al que dividió el mar Rojo en partes, Porque para siempre es su misericordia;
E hizo pasar a Israel por en medio de él, Porque para simpre es su misericordia:
Y arrojó a Faraón y a su ejercito en el Mar Rojo, Porque para siempre es su misericordia.
Al que pastoreó a su pueblo por el desierto, Porque para siempre es su misericordia.
Al que hirió a grandes reyes, Porque para siempre es su misericordia;
Y mató reyes poderosos, Porque para siempre es su misericordia;
A Sehón rey amorreo, Porque para siempre es su misericordia;
Y a Og rey de Basán, Porque para siempre es su misericordia;
Y dio la tierra de ellos en heredad, Porque para siempre es su misericordia;
En heredad a Israel su siervo, Porque para siempre es su misericordia.
El es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, Porque para siempre es su misericordia;
Y nos rescató de nuestros enemigos, Porque para siempre es su misericordia.
El da alimento a todo ser viviente, Porque para siempre es su misericordia.
Alabad al Dios de los cielos, Porque para siempre es su misericordia."
El es el mi Dios eterno, en quien he puesto toda mi confianza y mi refugio y pronto auxilio. El es misericordioso con sus hijos, pero tambíen es fuego consumidor para sus enemigos.
¡Gracias Señor! por darme la oportunidad de poder expresar mi gratitud. Amén y amén.
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