Mis libros en digital. Eliu Cardozo


martes, 13 de diciembre de 2011

NAVIDAD: Y el Verbo se hizo hombre. Rev. Francisco Aular

Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan 1:14 (NVI)

“¿Cómo hago para que no muera?” Era la pregunta que estaba en mi mente cuando en una hermosa mañana de otoño, descubrí sentando en mi auto en el espejo retrovisor, el magnifico trabajo que una araña había hecho durante toda la noche, había tejido una red alrededor de todo el espejo, de tal manera que impedía que yo pudiera ver. Allí estaba la araña orgullosa de su obra. Yo no quería matarla ni destruir su excelente obra de ingeniería. En esas divagaciones que nos vienen a la mente en situaciones como aquellas, me preguntaba: ¿qué tal si le hablara le advertiría que se vaya o muere? Nada. Sólo había una manera para salvarla: volverme una araña…, y una vez realizada esa metamorfosis, le advertirla del inminente peligro en que se encontraba.

En efecto, eso es lo que Dios hizo por el ser humano, adoptó nuestro cuerpo, y habitó entre nosotros, JESÚS mismo definió el propósito de su encarnación: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y salvar lo que se había perdido”. (Lucas 19:10). De esta manera, el acontecimiento por excelencia de la Navidad es la encarnación del Verbo, de la Palabra, la humanización temporal de la Segunda Persona de la Trinidad: JESÚS. A causa nuestra, por nuestro bien, asume forma humana y hecho a semejanza de hombre entre los hombres. Toda esta humillación –no cabe otra palabra- la sufrió JESÚS, la Palabra de Dios por nosotros. Juan mismo lo pone en un versículo que es todo el evangelio en miniatura: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16 RV60). Pues bien, ¿Quién es JESÚS?: “Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación, porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de él y para él.” (Colosenses 1:15-16 NVI).

Igualmente, tenemos en la Biblia dos textos que arrojan mucha luz, sobre la Encarnación de Dios en JESÚS Uno de ellos fue escrito por Juan el discípulo. Dice: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios…Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre) lleno de gracia y de verdad. (Juan 1:1,14 RV60). El segundo texto salió de la pluma del apóstol Pablo: “Cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley” (Gálatas 4:4 RV60)

No se puede decir en menos palabras en que consiste el misterio de la Encarnación. El Verbo, la Palabra de Dios, no abandona el seno del Padre, Su esencia divina lo impide, pero en el tiempo de Dios vive personalmente en el mundo. Dios se da a conocer a los seres humanos a través de la Palabra, del Verbo, Su Hijo. Y en la Palabra, en el Verbo, los seres humanos ven a Dios a lo largo de treinta y tres años. ¡JESÚS, es el Centro del Plan de Dios, en el cual todo le ha sido dado a Él como Heredero de Su casa! Y al humanarse, vivir, sufrir y morir, pagó el precio de nuestro Rescate, ahora Él es el Regalo de la Vida Eterna, que hace posible hacernos miembros de la familia de Dios: “Así que como somos sus hijos, también somos sus herederos. De hecho, somos herederos junto con Cristo de la gloria de Dios; pero si vamos a participar de su gloria, también debemos participar de su sufrimiento.” (Romanos 8:17 NTV).

Pues bien, en el relato que hice al inicio de la araña, en aquella mañana, el animalito murió con su obra porque yo no pudo hacer nada por ella; pero nosotros no tenemos que morir en nuestros pecados, porque JESÚS, vino para llevarnos a Dios, vino para darnos vida a través de Su muerte: “Cristo sufrió por nuestros pecados una sola vez y para siempre. Él nunca pecó, en cambio, murió por los pecadores para llevarlos a salvo con Dios. Sufrió la muerte física, pero volvió a la vida en el Espíritu.” (1 Pedro 3:18 NTV).

De esta manera, en aquella noche en Belén, en un humilde establo, la Segunda Persona de la Trinidad, para decirlo literalmente en griego: “Puso su tienda de campaña entre nosotros”, y así: El Verbo, la Palabra…, en Navidad: ¡se hizo hombre!

Oración:

Padre eterno:

En estos días de Navidad, no quiero perderme la celebración llena de gratitud por tu Encarnación, por poner tu tienda de campaña al lado de la nuestra. Ayúdame a predicar el verdadero significado de estos días en tu propósito eterno. En el Nombre de JESÚS, amén.

Perla de hoy:

Navidad es tiempo de renovar nuestro amor por JESÚS, y celebrarlo para siempre.

Interacción:

¿Qué me dice Dios hoy por medio de su Palabra?

¿Existe una promesa a la cual pueda aferrarme?

¿Existe una lección por aprender?

¿Existe una bendición para disfrutar?

¿Existe un mandamiento por obedecer?

¿Existe un pecado por evitar?

¿Existe un nuevo pensamiento para llevarlo conmigo?

viernes, 25 de noviembre de 2011

LA INIQUIDAD. Tomado del Libro de Ana Méndez www.voiceofthelight.com

Etimológicamente esta palabra quiere decir “lo torcido”.
 
De hecho es lo que se tuerce del camino recto y perfecto de Dios.

El origen de la iniquidad se encuentra en la caída de Luzbel. Surge en el momento en que el arcángel lleno de belleza y perfección da cabida a un pensamiento que se desalinea de Dios. Y empieza a creer en algo diferente y opuesto a la justicia divina.

Ahora bien de la misma manera en que la fe es “La sustancia de lo que se cree”, es decir, el poder que activa el mundo invisible de los cielos, este pensamiento torcido dentro del corazón del Arcángel también produce una sustancia espiritual, que origina la maldad.(p.13) “perfecto eras en todos tus caminos desde el día en que fuístes creado, hasta que se halló en ti maldad”
Y luego dice: “Con la multitud de tus maldades y con la iniquidad de tus contrataciones profanaste tu santuario” Ezequiel 28:15-18.

La maldad es la semilla diabólica que origina todo mal. Se transmite al hombre desde su nacimiento y se impregna en el corazón con pensamientos e intenciones opuestas a la justicia, a la verdad, al amor y a todo lo que es de Dios.

La iniquidad es la suma de todos estos pensamientos torcidos, o la suma maldad del hombre.

La iniquidad se impregna en el espíritu del ser humano en el instante de la concepción del embrión. Es en este momento que toda información, o herencia espiritual de maldad es establecida.

La iniquidad es lo que la biblia llama el cuerpo de pecado. Al avanzar en estas líneas veremos cómo la iniquidad forma parte del cuerpo espiritual dentro del hombre y como afecta su comportamiento, la estructura de sus pensamientos y aún el estado de salud del cuerpo físico.

El cuerpo de pecado se origina en el espíritu e invade el alma y el cuerpo como un lodo que lo ensucia todo.

Es a través de la iniquidad que el maligno permea el corazón del hombre, para poner en él todo tipo de deseo perversos y pecaminosos. A esto se le llama concupiscencia. “…porque yo soy Jehová tu Dios, que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen……” Éxodo 20:5.

Dios no esta visitando el pecado, sino la iniquidad. El pecado es tan solo
el fruto de la iniquidad, es la parte superficial y visible de algo que está profundamente arraigado en el ser humano.

El pecado son las ramas, lo exterior de un gran árbol que viene creciendo y robusteciéndose de generación en generación.

La iniquidad es la verdadera raíz de donde surge el mal en nosotros y es ahí donde debemos echar el hacha.

La gran mayoría de los creyentes confiesan sus pecados a Dios, pero jamás le han pedido que borre sus iniquidades.

Por esta causa siguen padeciendo la consecuencia de terribles maldiciones, o de enfermedades familiares incurables, destrucción familiar, divorcios, accidentes y tragedias que jo deberían ocurrir estando bajo la protección de un Dios todopoderoso.

Es lo que dice e Isaías 53:4, 5, 10 y 11 “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores…..” “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestras iniquidades, el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros sanados”

Una gran parte del Cuerpo de Cristo se limita a recibir la salvación de sus pecados, pero viven vidas llenas de enfermedades, de dolores emocionales y físicos. Están atrapados en cárceles del alma y del espíritu, y sobre todo, sufriendo el continuo padecimiento de llevar a cuestas su iniquidad.

Jesús hizo una obra completa para que viviéramos una vida de plenitud con él.

Sin embargo, si no entendemos cómo estamos conformados, espiritual, anímica y corporalmente y cómo la victoria de la cruz se aplica a cada una de estas áreas; nunca veremos su total triunfo en nuestras vidas.

En ocasiones el creyente busca seguir a Dios con todo su corazón, pero hay un estorbo del cual es consciente y no sabe como luchar en contra de él.

El rey David reconoce esta situación que lo arrastra al mal luego de hacer el adulterio con Betsabet. El tiene un claro entendimiento de lo que le ha sucedido y en su oración se dirige a la raíz del problema.

Vemos como la luz del Altísimo le permite ver nítidamente la diferencia entre iniquidad, rebelión y pecado.

Él entiende que la razón de su forma pecaminosa de actuar es mucho más profunda que el simple pecado cometido, y escribe: “Ten piedad de mí oh Dios, conforme a tu misericordia borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi iniquidad, y límpiame de mi pecado”.

“Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti solo he pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; para que seas reconocido justo en tu palabra, y tenido por puro en tu juicio. He aquí en iniquidad he sido formado y en pecado me concibió mi madre. He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo y en lo secreto me has hecho comprender sabiduría”. Salmo 51:1-6.

Así pues, vemos cómo la iniquidad es implantada desde el nacimiento y si no es purgada de nuestro ser, alimentará continuamente la vida de la carne enemistándola así con Dios e invadiéndonos de muerte.

Las dos simientes están en continuo conflicto hasta que una de las dos muera.

Las consecuencias de que la iniquidad no sea desarraigada por completo trae más conflictos que una lucha interna.

Caminar en el Espíritu tiene que ver con desarrollar cada área de nuestro ser Espiritual.

Es un caminar sobrenatural y totalmente guiado por el Espíritu de Dios, es la manifestación visible de Cristo en nosotros y la total destrucción del cuerpo de pecado que ya sabemos se llama la iniquidad.

NO ES LA VOLUNTAD DEL HOMBRE LA QUE DESTRUYE LAS OBRAS DE LA CARNE SINO EL ESPÍRITU DE DIOS.

¡QUE DIOS LE BENDIGA GRANDEMENTE!

sábado, 12 de noviembre de 2011

Gracias a Dios por mis 52 añitos!!!!

Estaba recordando y dándole gracias a Dios de haber venido a esta tierra hace ya cincuenta y dos(52)años, y me pregunté ¿Como agradecer a Dios tantas cosas? Y viendo algunas manifestaciones de felicitaciones y aprecio sincero y fraternal llegó el salmo 136.
A continuación le transcribo el SALMO 136:
"Alabad a Jehová, porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia.
Alabad al Dios de los dioses, porque para siempre es su misericordia.
Alabad al Señor de los señores, porque para siempre es su misericordia.
Al único que hace grandes maravillas,
Porque para siempre es su misericordia.
Al que hizo los cielos con entendimiento, Porque para siempre es su misericordia.
Al que extendió la tierra sobre las aguas, Porque para siempre es su misericordia.
Al que hizo las grades lumbreras, Porque para siempre es su misericordia.
El sol para que señorease en el día, Porque para siempre es su misericordia.
La luna y las estrellas para que señoreasen en la noche, Porque para siempre es su misericordia.
Al que hirió a Egipto en sus primogénitos, Porque para siempre es su misericordia.
Al que sacó a Israel en medio de ellos, Porque para siempre es su misericordia.
Con mano fuerte y brazo extendido, Porque para siempre es su misericordia.
Al que dividió el mar Rojo en partes, Porque para siempre es su misericordia;
E hizo pasar a Israel por en medio de él, Porque para simpre es su misericordia:
Y arrojó a Faraón y a su ejercito en el Mar Rojo, Porque para siempre es su misericordia.
Al que pastoreó a su pueblo por el desierto, Porque para siempre es su misericordia.
Al que hirió a grandes reyes, Porque para siempre es su misericordia;
Y mató reyes poderosos, Porque para siempre es su misericordia;
A Sehón rey amorreo, Porque para siempre es su misericordia;
Y a Og rey de Basán, Porque para siempre es su misericordia;
Y dio la tierra de ellos en heredad, Porque para siempre es su misericordia;
En heredad a Israel su siervo, Porque para siempre es su misericordia.
El es el que en nuestro abatimiento se acordó de nosotros, Porque para siempre es su misericordia;
Y nos rescató de nuestros enemigos, Porque para siempre es su misericordia.
El da alimento a todo ser viviente, Porque para siempre es su misericordia.
Alabad al Dios de los cielos, Porque para siempre es su misericordia."

El es el mi Dios eterno, en quien he puesto toda mi confianza y mi refugio y pronto auxilio. El es misericordioso con sus hijos, pero tambíen es fuego consumidor para sus enemigos.
¡Gracias Señor! por darme la oportunidad de poder expresar mi gratitud. Amén y amén.

jueves, 14 de julio de 2011

¡Tal es la grandeza humana! Rvdo. Francisco Aular

Antes de que lean el articulo que publico nuestro hermano y pastor Francisco Aular en sus "PERLAS DEL ALMA", debo testificar que lo conoci hace ya mas de cuarenta años, fue mi primer Pastor y el que me bautizo; que grande es poder decir: ¡GRACIAS SEÑOR POR TODAS TUS MARAVILLAS Y POR HABERME PERMITIDO LLEGAR HASTA AQUI!

Presten atención, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad y nos quedaremos un año. Haremos negocios allí y ganaremos dinero». ¿Cómo saben qué será de su vida el día de mañana? La vida de ustedes es como la neblina del amanecer: aparece un rato y luego se esfuma. Lo que deberían decir es: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello». Santiago 4:13-15 (NTV)

Napoleón I condujo a su “gran ejército” hasta la lejana Rusia; cuando se hallaba en vísperas de la batalla de Borodinó -que ocurrió el 7 de septiembre de 1812, y la cual enfrentó a los ejércitos de Francia y Rusia, dejando aproximadamente 125.000 muertos en el campo de batalla-, se cuenta que algunos de los viejos soldados fueron presa de malos presentimientos. El emperador francés, aunque estaba enfermo de fiebres, no quería obtener una victoria pírrica, así que con la intensión de de darle ánimo a sus soldados, la noche anterior a la batalla, Napoleón les mostró un retrato de su pequeño hijo que llevaba el título de “rey de Roma”, recién llegado de París, como prueba de que su soberanía estaba firmemente establecida y que la guerra tendría un final feliz. ¡Napoleón se creía invencible y con él, su familia! Pero la historia dice que aquel retrato, junto con la casi totalidad de las tropas napoleónicas, se perdió en los campos nevados de Rusia, el “rey de Roma” murió joven, y Napoleón terminó sus días exilado en la solitaria isla de Santa Elena. ¡Tal es la grandeza humana!

Como lo dice la Biblia, el poder y la gloria de todos los llamados grandes hombres es tan breve como sus vidas: “La vida de ustedes es como la neblina del amanecer: aparece un rato y luego se esfuma” (Santiago 4:14 NTV). Sí, ciertamente, la vida es como la flor del campo, tal y como lo dijo el profeta: “Una voz dijo: « ¡Grita!». Y yo pregunté: « ¿Qué debo gritar?». «Grita que los seres humanos son como la hierba. Su belleza se desvanece tan rápido como las flores en un campo. La hierba se seca y las flores se marchitan bajo el aliento del SEÑOR. Y así sucede también con los seres humanos” (Isaías 40:6,7 NTV). ¡Tal es la grandeza humana!

Obnubilados por el poder y la gloria, algunos dedican la única vida humana que poseen para crear en esta tierra un legado, quieren ser recordados después de muertos, pero en realidad, ¿de qué vale la fama y la gloria después que nos vayamos? Ningún homenaje nos regresará. Un muerto, lo único que necesita es vida, y JESÚS dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto” (Juan 11:25 NVT). De hecho, cuando con humildad estemos convencidos de nuestra propia finitud, sabremos que no vinimos a esta tierra para ser recordados al salir, ni siquiera para dejar un buen legado, estamos aquí con el propósito de conocer a nuestro Señor y Salvador JESÚS, proclamar su Mensaje de Salvación y prepararnos en Él para la eternidad futura. Sin duda, siempre existirán seres humanos excepcionales; y se espera que todo cristiano nacido de nuevo dejará huella al salir de aquí, porque Dios le dará fuerzas para servir con propósito eterno a la gente de su generación, y en el nombre de JESÚS; tal vez se dirá de esa persona, como lo dice la Palabra del rey David: “Porque a la verdad David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios, durmió, y fue reunido con sus padres…” (Hechos 13:36 RV60).

Oración:

Señor mío, Dios de amor, de poder y gracia ¡Qué glorioso es andar contigo porque mi vivir y mi morir eres Tú! ¿Cómo podría yo vivir sin proclamar la Buena Nueva de tu amor, perdón y gracia? ¿Cómo pudiera yo vivir sin servir y sin perder el tiempo en lo que no me llevaré para no descuidar lo que se va conmigo? Ayúdame a mostrar ¡tu grandeza! en mi vida ordinaria. En el nombre de JESÚS, amén.

Perla de hoy:

Si nos preocupamos por cumplir con nuestra Misión Histórica a la luz de nuestro Destino Eterno, la grandeza de todo lo que hagamos es de Dios y no nuestra.

Interacción:

¿Qué te dice Dios hoy por medio de su Palabra?

Y en respuesta a ello…

¿Qué le dices tú a Él?

TRAZANDO RUMBOS. Es muy recomendable. Gral. Div. (Av). Candido Farias Rodriguez

 TRAZANDO RUMBOS  Es muy recomendable  De darse, como se rumora, una reestructuración de las Fuerzas Armadas venezolanas, sería conveniente ...