jueves, 14 de noviembre de 2013

La mediocridad y el afán de riqueza, como flagelo.

“Hay un mal que he visto debajo del cielo, y muy común entre los hombres: El del hombre a quien Dios da riquezas y bienes y honra, y nada le falta de todo lo que su alma desea; pero Dios no le da facultad de disfrutar de ello, sino que lo disfrutan los extraños. Esto es vanidad, y mal doloroso”. Eclesiastés 6:1-2. Antes de iniciar estas reflexiones debo agradecer primeramente a las personas que se han mantenido comunicadas conmigo y me han hecho llegar sus afectos a través de sus mensajes, y que he tenido la oprtunidad de compartir con ellos en algún momento, a todos mil gracias. En verdad lo que a uno le va quedando en la vida son los buenos y los malos recuerdos. Pero de todos ellos uno va aprendiendo y eso a su vez nos fortalece en nuestro ser interior, si por supuesto se tiene claro su identidad y se sabe quien es, y para que está en este mundo. La mediocridad no tiene distinción de raza, credo, ideología, posición económica o política, se es mediocre o no se es y punto. Eso lo demuestra los actos y las condcutas que se tiene ante las situaciones que cada quien le toca vivir, ¿Quien no ha conocido a alguien que por cosas del destino ha llegado a ocupar una importante posición en el gobierno o la empresa privada, y cuando ud. Se lo encuentra lo mira de arriba hacia abajo, con altivéz y hasta en muchos casos lo ignora?, otra ¿Quien de ustedes no se ha tropezado con alguien recien vestido o por creer tener un título, del nivel que sea, o recién nombrado en un cargo ya se cree que es superior a los demás? Bueno eso yo lo llamo ser MEDIOCRE en la vida. Ahora bien, lo sorprendente que voy a contarles es que muchas de esas personas, habían venido de hogares muy humildes, y en otros casos, se comportaban como si fuesen personas muy decentes, pero les llegó el día, la hora de la verdad, llegó el momento de tener un cargo, un mejor nivel de vida económico, y allí ocurrió la metamorfosis, el cambio, como dicen por ahí, les llegó su hora y se le salió la clase. Es decir, la clase de verdadera persona que es. Otra cosa, que a mi pesar he visto, cómo la mayoría de esas personas terminan, léase de nuevo el pasaje biblico al final....pero Dios no le da facultad de disfrutar de ello, sino que lo disfrutan los extraños”. ¿Se entiende eso? ¿De que vale entonces tanta carrera y afán por tener y tener?, y llega el día que nos podemos enfermar, nos encuentran las fallas humanas de comportamiento(desviaciones) que hemos venido cometiendo (Y aquí la lista puediera ser interminable) y terminamos mal o como dice el pasaje lo terminan disfrutando otros, y miren que yo sé de casos así, pero por razones obvias y éticas, no los mencionaré porque son bastantes, muy triztes y lamentables. Yo recomiendo a todos aquellos que creen que van a cien....(Pero terminan es haciendo el ridículo) porque están en tal o cual posición, o incluso Dios les ha permitido mejorar su situación económica, sinceramente revisen sus conductas, antes de que sea demasiado tarde. Repito e insisto en este punto usted y yo, podremos ser muy doctor o doctora, ser Magister o Licenciado y Licenciada, pero si no reconocemos una palabra que se manifiesta en una conducta que se llama humildad, si no reconocemos de donde Dios nos sacó y que estamos de paso en esta vida. Bueno no le garantizo ni le auguro nada bueno. En días recientes estuve de visita en un lugar, y me tocó hablar poco, pero el ejercicio que más desarrollé, fué observar, ver, analizar las conductas y formas de conducirse de otros, ví por ejemplo gente que le pasaba a uno por el lado y hacían como si no lo veían a uno, al rato volvían pasar y decían “buenos tardes” y le contestábamos los que allí estábamos, en otra oportunidad, pude recordar el mal trato y falta de respeto hacia mi persona, sólo por requerir que se me diera unos documentos que necesitaba. Y aclaro, yo no era ajeno a ese lugar, pero el trato fué como si fuese ajeno, distante o no perteneciera a esa institución. Conclusión, vi mucha mediocridad. Para quienes no lo saben, este servidor se ha venido desempeñando como docente, facilitador o trabajor en el área educativa desde hace más de treinta años, (me inicié como Instructor en la Escuela Técnica de la Aviación Militar, en el año 1.982-1991). Entonces no me vengan a decir a mi que soy un advenedizo en la educación, pero les puedo asegurar que esta función, la he asumido como un apostolado y nunca tratando de dañar a nadie, y mucho menos amparándome en mi condición de docente, de descalificar a nadie o no reconocerle sus méritos a quien lo tiene. Gracias a Dios, le doy por eso. Ahora bien la mediocridad, la he visto en todos los niveles. Me ha tocado ser Jefe de diez humildes trabajadores en un taller de manufacturas aeronaútica (SERMAFAV), hasta de ciento viente profesionales de distintas especialidade (INti-Aragua) y para nada me he sentido superior de nadie, como tampoco he permitido que nadie me irrespte en mis funciones. (ni de arriba, ni de abajo). Nuestro país se debate en los actuales momentos en un proceso de cambios profundos, donde hay que dejar de lado tanta mediocridad, tanta creencia de querer sentirse superior a los demás, eso es ser MEDIOCRE y no ayuda a encontrarnos, a reconocernos, a valorarnos como seres humanos. Bástase que un “loquito recien vestido” lo nombren Prefecto o Director de tal o cual organismo (público o privado) y se cree que ya es inteligente y se las sabe todas. No estudie, o se prepare y reconozca que sabe poco, para ver como va a teminar. Repito, lo he visto en la empresa publica y en la privada. Nadie me pueda echar cuentos. Así que humildemente, este servidor les recomienda a todos y todas (y me incluyó) que dejemos el orgullo, la vanidad, la arrogancia y altivés y reconozcamos que todos nos necesitamos. Eso quiere decir que no necesariamente tengo que ver a los demás como una amenaza, como un enemigo, si actúo así lo que demuestro es que soy mediacre, así de sencillo. Que cada quien tenga lo que se merece. Se es mediocre cuando no se reconoce en las personas sus cualidades, sus potencialidades, y se irrespeta queriendolo descalificar. Quienes hemos pasado por una escuela militar o la misma universidad de los años 80 y 90, ya sabemos de eso bastante. Para nadie es un secreto que había muchos profesores y profesoras mediocres, así como tambíen habían docentes que eran unos señores tanto en su preparación profesional como humana. Quienes por lo general atropellan, han sido personas que han sido atropelladas y lamentablemente no superaron esa mala influencia, les coloco un ejemplo, en la escuela militar, algunos compañeros decían “yo pongo a hacer a los subalternos lo que a mi me hicieron” que demostraban con eso? Ser mediocres, y por supueso que jamás compartí esa tesis, ni en lo militar, mucho menos en la vida civil o en el ejercicio profesional. Hay mediocres por todas partes, y esto pudiera decirse es una mala, muy mala influencia, ya que ese tipo de conductas en vez de ayudar, o de apoyar al otro, lo que quiere es destruir, dañar, perjudicar, como para que la persona no siga hacia adelante. Aquí viene la gran recomendación: Si usted ha sido objeto de este tipo de conductas, de atropellos, así como ha pasado conmigo, que en vez de incentivarlo, lo que quieren es verlo hundido, diga estas palabras: ¡Gloria a Dios por eso! Eso indica que usted es muy importante tanto para Dios, como para esta sociedad y no debe desmayar en seguir adelante. Y si quiere saber un poquito más lo que dice la biblia sobre esto, aquí está: “Bienaventurado sois, cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo” Mateo 5:9 ¡Alégrate!, A mayor persecusión, mayor será tu bendición. Que Dios te bendíga grandemente! y te deseo el doble de lo que tu me desees a mí. Amén.

Reflexiones en torno a la soberanía y libertad. Conexiones subyacentes. Caso Venezuela. Eliú J. Cardozo Sáez

1.- La soberanía reside en el pueblo (Art. 5 C.R.B.V) Desde que Venezuela, al igual que otros países, adquirieron su independencia y lib...